viernes, 15 de junio de 2012

A MANERA DE PRESENTACIÓN

Parece un deseo el haber cumplido ochenta años para dar inicio a una idea añeja, de cubrir una etapa por mucho tiempo acariciada, esto es, lograr comunicarme “en línea”. Sería mucho desperdicio, dejar pasar esta oportunidad que tengo, de disponer de los sistemas electrónicos y la maravilla de equipo computacional del que disponemos de inmediato.


Ha sido un privilegio vivir en estas fechas, ocurridos después de la Segunda Guerra Mundial, contemplando el desarrollo que vivió la etapa industrial, comercial y de negocios. Tuvimos oportunidad de conocer la televisión comercial, poder admirar la llegada del primer hombre a la luna como un hecho notable; así como ver el inicio de sistemas de comunicación que acercaron al mundo con imágenes inmediatas en sus cinco continentes. Se logró prolongar la vida de los seres humanos con las investigaciones realizadas por las Universidades y los centros de ciencia, y por los investigadores de laboratorios especializados que han certificado sus resultados y han dado origen a tratamientos médicos y nuevos fármacos en el mercado, cuyos beneficios han sido ampliamente conocidos, procesados y distribuidos en mercados internacionales.


Hoy tengo la edad en que puedo ver las cosas con más calma, distraerme en lo que a mí me gusta y dedicar mi tiempo en lo que deseo hacer, siempre con el interés de seguir creciendo y realizando aquellos sueños truncos que por fin se les ha llegado su momento; sin temor de quedar mal o bien con alguien y sobre todo, sin hacer caso de lo que digan, acariciando ilusiones que se convierten poco a poco en esperanza.


Recuerdo mi niñez, los ancianos fueron pocos y muy reverenciados, cosa que ahora los consideran como un problema social. En nuestro país a estas fechas disponemos de siete millones de ancianos y muchos de ellos los sorprendió la edad y deben refugiarse a vivir con sus familiares, que los consideran como una carga por las frecuentes enfermedades y achaques, mereciendo mayores cuidados y atenciones. En este sentido, el gobierno no ha cumplido debidamente su compromiso de “atención a los ancianos”.


Si me preguntan: ¿soy más sabio en mi vejez? Es algo que nunca se me ha ocurrido investigar y mucho menos saber; lo que si reconozco es que soy más tolerante. Cuando joven no fui afectuoso, pero la vida me ha cambiado y he sido apasionado, aunque ahora me agrada sobremanera saber que la gente me estima y me place verdaderamente el afecto que recibo, lo considero como una recompensa que la misma vida me enseñó para agradecer.


He recibido cariño y mucho amor de mi familia a la que me he consagrado durante los años recientes, pero también he recibido ofensas y he aprendido a sortear las ingratitudes, mismas que se me han olvidado, porque para ser feliz, hay que aprender primero a perdonar y eso me lo han enseñado los años y principalmente los principios adquiridos en casa paterna, mi religión que la tengo bien arraigada. Me gusta socializar y tengo varios grupos de amigos, muchos de ellos desde la escuela profesional y los conservo desde hace más de sesenta años, con gratos recuerdos de nuestros años mozos. Mucho debo a las mujeres desde mi niñez a mi madre, con su buen humor y variadas emociones de la que guardo gratos recuerdos. A mi esposa que ha tenido a bien soportarme desde hace más de cincuenta años y que ha permanecido conmigo en todo momento. Tengo dos hijos que han sido siempre la razón de mi lucha y ahora son hombres de bien y dignos de mi admiración y respeto. A todos ellos los amo verdaderamente.


Una falla de la vejez es la muerte de los amigos, cuando reconozco que las filas de mi generación se ven mermadas por decesos inesperados, quedando el recuerdo de vivencias que se fortalecieron con el tiempo.


Mis mejores deseos es que estas experiencias obtenidas, puedan servir a una o dos personas que me lean y me daré por bien servido, si logran obtener algún beneficio, sobre todo de que puedan preparar con tiempo su vida, para experimentar una vejez más agradable que como yo, le puedan agradecer al universo haber pertenecido a esta generación.

martes, 12 de junio de 2012

CALIDAD DE VIDA.

El envejecimiento está considerado fisiológicamente como un progresivo desgaste
en las funciones orgánicas y psicológicas del individuo, como pérdida sensible de sus cualidades sensoriales, variando de persona a persona tomando en cuenta que
las personas consideradas de la tercera edad, requieren de mayor atención médicaque las personas maduras consideradas de menor edad. No debemos descartar que en ocasiones los ancianos disponen de una larga vida sana hasta su extinción.

 Los ancianos disponen de la misma oportunidad de crecimiento, aprendizaje y de nuevas experiencias como cualquier etapa de su vida y continuamente la sociedad se olvida de esa cualidad que es otra etapa de su vida, siendo que deben vivirla y respetarse como tal. En nuestro país esa cualidad no se ha tomado en cuenta en la población que ha rebasado los 60 años de edad.

 Los censos poblacionales de 2010 indican que la población adulta está en crecimiento, con tendencia a invertir la “pirámide poblacional” como actualmente ya se observa en algunos países europeos. La población de mayores de 60 años está creciendo y nuestro país debe tomar en cuenta estas cifras y proyectar soluciones y respuestas para hacer frente a esos años de vida a los que está destinado que todos tendemos a llegar.

 Actualmente nuestro país se enfrenta a un problema de desocupación de los jóvenes haciendo caso omiso de las personas de la tercera edad a quienes ya no valora como personas capaces y con experiencia acrisolada como lo demostraron sus mejores años de servicios. En nuestro país es difícil que las autoridades lleguen a valorar esta situación ya que existe una marginación laboral para quienes son considerados como ancianos a quienes se les ha marginado social y políticamente.

 Al adulto de la tercera edad se le relega a un segundo término y las empresas lo consideran como una etapa que fue productiva pero que ahora su participación en la fuente laboral ya no interesa y la consideran como terminada. Por el crecimiento de estas cifras en la actualidad, se debe desterrar la idea de que la persona mayor de 60 años se le considere con una imagen de incapacidad y se le incorpore a los grupos sociales y laborales para redescubrir sus capacidades y habilidades, fortaleciendo su autoestima para ser utilizado nuevamente de acuerdo a sus capacidades.

 Este problema se está dejando a un segundo término y no se le ha dado la importancia que requiere, sin considerar que el crecimiento en número de los adultos existen grupos organizados que son factores de opinión que son escuchados en muchos niveles, con resultados positivos en roles sociales donde sus capacidades y habilidades han demostrado ser útiles y de aplicación inmediata.

 Con esta situación se presta un doble papel: se da la oportunidad de aprovechar sus experiencias y conocimientos que han sido producto de muchos años de trabajo en empresas económicamente activas y además se atenderán sus demandas creando espacios y actividades específicas para los adultos mayores, donde se les tendrá ocupados enriqueciendo su autoestima como personas activas dentro de la sociedad.


viernes, 8 de junio de 2012

NACIMIENTO A LA VIDA MADURA

La gente al llegar a los 50 años de edad siente que la vida se le está acabando y por ser una persona madura, inicia sus temores para cumplir los 60 años al sentir que son muchas cosas las que tiene pendientes de realizar, por lo que al cumplir 60 años siente predisposición al ver que no realizó algunas de sus metas por lo que en lo sucesivo deberá hacer las cosas con más madurez. Lo cierto es que las cosas continúan igual que antes y el único cambio que ocurrió, se originó en su mente.

Lo que ocurrió, que durante la primera mitad del siglo pasado la gente terminaba su vida con menos años, y aunque existían longevos eran considerados como personas fuera de serie, pero esa imagen quedó grabada en la manera de pensar de quienes ahora cumplen 60 años, ya que esas imágenes fueron vistas en sus antepasados y se quedaron con esa experiencia mental.

Lo cierto es que durante la segunda parte del siglo XX surgieron muchos avances en la ciencia que contribuyeron a mejorar la calidad de vida de la gente, como fue el caso de investigaciones médicas, nuevos medicamentos y equipo electrónico aplicado a la rama médica.

Durante la segunda parte del siglo XX fueron varias conquistas de la humanidad que hubieran despertado deseo de posesión de nuestros antepasados, destacando la "medicina preventiva" como especialidad médica encargada de la prevención de las enfermedades en base a un conjunto de conceptos y conceptos médicos y en los dominios de la "geriatría" que se encarga del cuidado de los enfermos que tienen más de 60 años en colaboración con los médicos que pueden ser los de familia o de cabecera.

La "geriatría" se considera como la aplicación de cuidados especializados a las personas mayores que son más delicados y necesitan atención especializada.   Suele ir acompañada con la Gerontología que se refiere al estudio de los fenómenos asociados al envejecimiento.
Hay momentos en que la Geriatría y la Gerontología, son coincidentes en la atención de casos médicos ya que ambos podían ser intercambiables. El cuerpo del anciano es fisiológicamente diferente al del adulto. La vejez es el período de manifestación de la disminución de los diversos órganos y sistemas del cuerpo.
Los investigadores han realizado diversos trabajos a fondo y sus esfuerzos están enfocados a la aplicación de sus conocimientos a nuestra vida cotidiana. Hemos mencionado que a principios del siglo XX, el anciano acudía al médico solo cuando sentía la molestia de alguna enfermedad, como lo hace cualquier persona normal. Hoy se puede consultar a un médico geriatra en forma rutinaria, solamente para mejorar su calidad de vida, esto quiere decir que no se requiere estar enfermo para acudir a un especialista, lo que representa una ventaja más para las personas de la tercera edad.