El
envejecimiento está considerado fisiológicamente como un progresivo desgaste
en
las funciones orgánicas y psicológicas del individuo, como pérdida sensible de
sus cualidades sensoriales, variando de persona a persona tomando en cuenta que
las personas consideradas de la tercera edad, requieren de mayor atención
médicaque las personas maduras consideradas de menor edad. No debemos
descartar que en ocasiones los ancianos disponen de una larga vida sana hasta
su extinción.
Los
ancianos disponen de la misma oportunidad de crecimiento, aprendizaje y de
nuevas experiencias como cualquier etapa de su vida y continuamente la sociedad
se olvida de esa cualidad que es otra etapa de su vida, siendo que deben
vivirla y respetarse como tal. En nuestro país esa cualidad no se ha tomado en
cuenta en la población que ha rebasado los 60 años de edad.
Los
censos poblacionales de 2010 indican que la población adulta está en crecimiento,
con tendencia a invertir la “pirámide poblacional” como actualmente ya se
observa en algunos países europeos. La población de mayores de 60 años está
creciendo y nuestro país debe tomar en cuenta estas cifras y proyectar
soluciones y respuestas para hacer frente a esos años de vida a los que está
destinado que todos tendemos a llegar.
Actualmente
nuestro país se enfrenta a un problema de desocupación de los jóvenes haciendo
caso omiso de las personas de la tercera edad a quienes ya no valora como
personas capaces y con experiencia acrisolada como lo demostraron sus mejores
años de servicios. En nuestro país es difícil que las autoridades lleguen a
valorar esta situación ya que existe una marginación laboral para quienes son
considerados como ancianos a quienes se les ha marginado social y
políticamente.
Al
adulto de la tercera edad se le relega a un segundo término y las empresas lo
consideran como una etapa que fue productiva pero que ahora su participación en
la fuente laboral ya no interesa y la consideran como terminada. Por el
crecimiento de estas cifras en la actualidad, se debe desterrar la idea de que
la persona mayor de 60 años se le considere con una imagen de incapacidad y se
le incorpore a los grupos sociales y laborales para redescubrir sus capacidades
y habilidades, fortaleciendo su autoestima para ser utilizado nuevamente de
acuerdo a sus capacidades.
Este
problema se está dejando a un segundo término y no se le ha dado la importancia
que requiere, sin considerar que el crecimiento en número de los adultos existen
grupos organizados que son factores de opinión que son escuchados en muchos
niveles, con resultados positivos en roles sociales donde sus capacidades y
habilidades han demostrado ser útiles y de aplicación inmediata.
Con
esta situación se presta un doble papel: se da la oportunidad de aprovechar sus
experiencias y conocimientos que han sido producto de muchos años de trabajo en
empresas económicamente activas y además se atenderán sus demandas creando
espacios y actividades específicas para los adultos mayores, donde se les tendrá
ocupados enriqueciendo su autoestima como personas activas dentro de la
sociedad.
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