Había observado que como benefactor, en ocasiones la fila crecía y debía disponer de mayor número de monedas para complacer a todos sus socorridos, habiendo creido que estaban abuzando de su protección. Con ese motivo y en algún momento, decidió hablar con Dios para comentarle sus deseos y llegado el momento le expresó: "Señor, esta situación de ayuda se está prolongando y la verdad ya me estoy cansando de tanto dar" Petición que Dios escuchó con detenimiento y después de un prolongado silencio, le contestó: "Tienes rázón, Yo también ya me cansé de hacerlo"
Esta pequeña fábula nos hace entender que el "dar" es el flujo de la vida no es más que la interacción armoniosa de elementos y fuerzas que opera como la "Ley del Dar" que no solamente es una ayuda que se otorga a los demás, sino que también crea una serie de satisfactores y beneficios para la misma persona que dá.
Es cuando debemos entender que nada es estático, que esta Ley también podría ser llamada "Ley de Dar y Recibir"
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