Según la filosofía china, aprender a estar en silencio y a meditar implica descubrir como entrar en los espacios que existen entre los pensamientos, para disfrutar de una sensación de paz interior, que normalmente nos es desconocida.
La meditación implica dejar la mente en blanco y se puede practicar a solas. Existen muchas técnicas y formas para ejercitar la meditación y puedes dedicar tan solo entre cinco y diez minutos diarios para entrenar tu mente a permanecer en paz y armonía. Esta quietud puede incorporarse a tu vida cotidiana, para lograr reaccionar en forma positiva ante tus problemas que tanto te preocupan.
La meditación te prepara a mantenerte en calma y te brinda elementos para que dispongas de una relajación absoluta, que te permite estar en paz y sobre todo a pensar tus reacciones en forma más tranquila y eficaz.
Las formas utilizadas para practicar la meditación son muy variadas y de lo que se trata es dejar la mente vacía y situarse en un lugar silencioso para obtener concentración: cierra tus ojos, trata de sentir tu respiración, inhalando, exhalando, inhalando, exhalando. Si algún pensamiento llega a tu mente, déjalo ir con mucha delicadeza y vuelves a concentrarte en la respiración.
Cuando esta operación la hagas en forma repetitiva, aprenderás a mantenerte concentrado en la respiración, mientras eliminas con suavidad cualquier pensamiento ajeno a tu meditación. Unos cuantos minutos al día te rendirán con el tiempo muchos beneficios. Es posible que tengas oportunidad de tomar clases de meditación y existen muchos libros que te ayudarán a encontrar la mejor manera de lograrla; muchas personas logran concentración en una oración, una cintra grabada o acudir a un centro comunitario y lo más importante es practicarla con frecuencia.
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