Cuando sabemos que no estamos solos, cambiamos nuestra estrategia de oración y elevamos un rezo al aspecto más elevado y sagrado de nuestra propia existencia: Dios, el Universo, Ser Supremo. Si consideramos que se encuentra en todas partes, entonces no hay lugar en que no lo encontremos, incluyendo nuestro interior y con esta conciencia, podemos rezar una oración y no pedir más que fuerza moral.
Aunque no existen elementos científicos para afirmar que sirve para la recuperación de los enfermos, se sabe que la fe y la espiritualidad reduce el estrés y estimula el sistema inmunitario. Existen muchas encuestas y estudios de investigación efectuados por diversas Universidades, Facultades de medicina y Centros médicos especializados, con resultados que han dado a conocer, y aunque no existen pruebas absolutas de que “rezar cura”, muchos médicos citan casos de recuperación, que no pueden atribuirse a otra causa.
Prueba de ello es que el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa de los Institutos de Salud de Estados Unidos, ha destinado un considerable importe presupuestal para continuar la investigación del vínculo entre la salud y la oración, la espiritualidad y la meditación.
En nuestro país todavía el personal médico no acepta este recurso que puede ser muy útil para la recuperación de enfermos que muchos de nosotros hemos llegado a conocer, aun en casos de padecimientos de enfermedades terminales de personas conocidas. Existen diversos “círculos de oración” que rezan por los familiares enfermos, en cuyos casos “el poder de la oración”, ha inquietado desde siempre a algunos médicos y parapsicólogos, quienes han realizado estudios científicos, utilizando métodos válidos y aceptados universalmente. Ante su incredulidad, los pacientes se han recuperado en forma milagrosa.
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