Confucio (551 aC. 479 aC), maestro y filósofo chino dijo: “No desees que las cosas se hagan de prisa, No te fijes en las pequeñas ventajas, desear que las cosas se hagan de prisa, impide que se hagan bien.” La vida que manejamos actualmente nos precisa hacer las cosas rápido y en ocasiones varias de ellas a la vez, sin darnos cuenta que hacerlo así puede ocasionar fallas o dejar las cosas sin hacer, complicando nuestro quehacer diario con pendientes que no vale la pena dejar para otra ocasión.
La paciencia es una cualidad propia que nos brota del corazón y si la practicamos, puede reforzarse mucho, mediante una aplicación deliberada. Debemos considerar que es un arte que nos enseña la vida misma, como un ingrediente clave en el proceso del mundo natural y con aplicación en nuestro mundo personal.
Lo opuesto es la “impaciencia” que fomenta el miedo, el estrés y el desánimo; en cambio, la paciencia se manifiesta en la confianza, en la decisión y en un sentimiento de pacífico bienestar. Puedes hacer una práctica de ser paciente, durante cinco minutos e ir aumentando en tiempo, tu capacidad de entereza. Si prolongas tu práctica y extiendes tu tiempo, tu capacidad de ser paciente irá aumentando, hasta conseguir en forma inesperada, que tu grado de tolerancia continúe en aumento. Esta es una de las cualidades especiales, en que el éxito se alimenta de sí mismo y comenzarás a observar que tus pequeños propósitos, te permiten ser más paciente durante períodos de tiempo más largos.
Por un momento piensa en lo que estás haciendo al empezar la practica de la paciencia con cinco minutos, lo podrás ampliar a cinco años y te darás cuenta que los resultados obtenidos a largo plazo te convierten en una persona más paciente y realizarás empresas mucho mayores.
Sin la paciencia suficiente en la ejecución de tus proyectos, puedes originar diversas emergencias que se irán convirtiendo en frustraciones, sentimientos afectados y en ocasiones hasta presión sanguínea elevada, en perjuicio de tu salud y la verdad es que toda esa situación, no vale la pena manejarla. Sé más paciente contigo mismo, con todos tus éxitos y fracasos, mediante una paciencia infinita en los resultados que consigas.
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