Entre las personas que son adictas al trabajo, no solo incluye a empleados que están incluidos en una nómina de sueldo, sino también a personas que están fuera de ella. Es el caso de personas que durante el tiempo de gozar sus vacaciones, encontrándose de viaje en lugares distantes, están constantemente conectados a sus oficinas por teléfono o por algún sistema electrónico para conocer si se han acatado sus indicaciones y dando nuevas instrucciones de operación, anulando completamente la atención que debe dar a su familia, para disponer de una convivencia placentera en época reservada al descanso.
Otros casos de adictos se refieren a los que nunca disponen de tiempo en su lugar de trabajo para terminar el volumen de actividad que tienen a su cargo y se llevan a casa los asuntos pendientes, dedicando fines de semana o sus momentos libres para dedicarlos a sacar su trabajo pendiente. Quitando tiempo de atención a sus familiares, rompiendo con ello la armonía familiar, al ser un extraño en casa ante problemas familiares.
Conocí el caso de un adicto de buen nivel, que diariamente acudía a su centro de trabajo, incluyendo fines de semana y días festivos, permaneciendo en su oficina fuera del horario normal de todo el personal de la empresa. La costumbre de su asistencia diaria, llegaba a que los domingos pasaba gran parte de su tiempo leyendo periódicos y revistas de su interés personal, lo cual demostraba exceso de tiempo que podía dedicar a la atención de sus familiares para quienes también era un extraño.
Algunos psicólogos consideran que la persona adicta al trabajo, no disfruta de la vida, su universo únicamente está referido a "su trabajo" del que siempre habla y se podría decir que lo disfruta si así lo consuidera, privándose de momentos libres que pueden darle satisfacciones, mismas que elimina por atender su adicción.
Hay quienes siendo adictos al trabajo, utilizan técnicas antiestrés las cuales comparto así como tembién los complementos alimenticios y aun productos vitamínicos prescritos por médicos, los cuales proporcionan más energía a la persona para continuar trabajando y en ocasiones duplicar esfuerzos. En esta última parte es cuando todo hechizo rompe su encanto, ya que el refuerzo no puede ser duradero si su adicción continúa igual.
También existen personas dedicadas a atender problemas de su salud, y esperan disponer de sus próximas vacaciones, para atender alguna cirugía médica que le fue prescrita con anterioridad y que aprovechando sus fechas de descanso, programan algún pendiente que es necesario para su atención.
Hablando de cirugías, los hospitales están llenos de adictos al trabajo que cuando se internan es porque han dejado pasar mucho tiempo de sus malestares y no hicieron caso de los avisos que les enviaba su cuerpo, mediante síntomas que nunca atendieron (por falta de tiempo) y que cuando el aviso fue más enérgico, la única solución fue cuando su médico le remitió al hospital para atender una emergencia con algún riesgo mayor de por medio, si no se atendía de inmediato. Es importante mencionar que la adicción causa "dusfunción" y si no se atiende oportunamente, puede originar la muerte del adicto como ya ha ocurrido en muchos casos.
También conozco el caso de otra persona adicta que le pronosticaron una enfermedad terminal y al enterarse de ello, tomó la decisión de dejar de trabajar y empezar a disfrutar la vida por primera vez, al gozar de una posición económica suficiente para hacerlo. ¿Valdrá la pena pagar ese precio?
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