Desde los años 500 A.C. con el prncipio de interés del filósofo y matemático griego Pitágoras, ya existía en su recopilación de ciencia el principio siguiente: "Aprende a estar en silencio. Deja que tu mente tranquila escuche y se quede absorta", cuyo antecedente no se difunde mucho en nuestra cultura actualmente,cuya reflexión nos ayudaría mucho, al dedicar algunos minutos del día a estar a solas y en silencio en un corto juicio que le ayudará a tranquilizarse de las presiones diarias.
La meditación se inició en Estados Unidos a finales de los años 60 y principio de los 70, por investigadores de diversos centros de salud, que al conocer los resultados tan favorables que surtían efecto en sus pacientes del corazón, al notar que los grupos de sus enfermos mostraron resultados satisfactorios, cuando las cifras de su presión arterial bajaron en forma drástica.
Como resultado de estas investigaciones, surgieron diversas respuedstas que fueron publicadas con éxito en otros centros de salud, y de inmediato utilizaron dichas técnicas, poniéndolas en práctica en sus centros hospitalarios, así como también, iniciando la difusión de esos aciertosl, en varias universidades interesadas para estudiar y difundir las modalidades de la sanación natural, incluida la meditación trascedental.
Es importante tomar en cuenta que varios padecimientos originados por el estrés, no pueden resolverse con medicamentos ni cirugía, pero responden muy bien a las diferentes técnicas que tienen mucha relación entre la mente y el cuerpo, como es el caso de la meditación que ha ayudado a combatir otras enfermedades con una multitud de beneficios. La meditación támbién puede practicarse en grupo y ayuda a las personas a acercarse entre sí y a ser más productivas en los resultados obtenidos para beneficio de todos.
Actualmente en nuestro país ya se imparten diversos cursos de meditación que han ayudado a la gente interesada en informarse sobre estas actividades. La importancia de la meditación no radica solamente en el tiempo que se le dedica a la práctica formal, sino en los resultados obtenidos en beneficio de los participantes que han vivido siempre preocupados por el futuro y lamentando los acontecimientos ocurridos en el pasado.
Quiero dejar plasmadas vivencias de los ochenta años de mi vida para las nuevas generaciones que se están formando y que son candidatos a ingresar, si la suerte los acompaña, a formar parte un proyecto de vida plena a entrar a la “tercera edad”. Es mi deseo que la persona al llegar a esa edad, lo haga en forma dichosa para continuar su vida sin saber hasta cuando se extinga. Mientras tanto, que goce con calidad de vida y solvencia económica suficiente, que le permita vivir plenamente.
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