lunes, 12 de marzo de 2012

NO LEAS PERIÓDICOS

Una sugerencia para salir ilesos del bombardeo de malas noticias bajo el cual estamos viviendo.
Hace varios años fui compañero en la dirección de una empresa televisora en la ciudad de México de un reportero muy conocido hasta la fecha y él manejaba la sección de "noticieros" y le pregunté "¿Porqué eres tan amarillista en tus noticias?, la respuesta fue muy rápida "¡Porque si no es así, no se venden mis programas de noticias!

Tengo la creencia que cuando se trata de impresionar a la gente, los medios de difusión no se tientan el corazón para asustarla, sobre todo en los tiempos actuales, cuando ya se perdió la capacidad de asombro en el número de muertes diarias, el alarmismo se ha vuelto el pan nuestro de cada día, sobre todo en el terreno de la información de los acontecimientos narrados de lo que ocurre a lo largo del país.

Lo que se infiere es que tengamos miedo a todo y se cumpla el propósito editorial de vender sus programas de noticias. Debemos recordar la manera en que percibimos y procesamos la información, depende de la forma de como nos la presenten, ya sea en forma negativa o positiva. Si un noticiero nos dice que ocurrió una balacera en algún poblado alejado del centro de actividad de una población en el norte del país y lo relacionan con otro acontecimiento similar en otro lugar del centro o del sureste de la república, son incidentes que divulgan los editores y se refieren a pequeños núcleos que han sufrido sucesos lamentables, pero no por fuerza trágicos.

Los lectores que están pendientes de acontecimientos de nota roja y que pueden ser una mayoría como ocurre actualmente en varias ciudades, se impresionan de inmediato y a sus problemas rutinarios, agregan estas noticias que difunde la televisión, los periódicos, el radio y los comentaristas de noticias, al grado de infundir miedo e incertidumbre en la población.

De preferencia no lea periódicos, no contemple noticias de la televisión, sobre todo si lo hace al acostarse o al levantarse, esas imágenes perduran en su mente e influyen sobre su estado de ánimo, deje de ver televisión durante una semana o más tiempo si logra resistirlo, olvídese de leer periódicos y revistas alusivas que le describan con detalle los acontecimientos negativos ocurridos en un lugar muy distante a su residencia. Vuélvase de espaldas al mundo, para reconocer solamente lo que le hace feliz en su vida, trate de informarse de más cosas de su trayectoria personal, que de acontecimientos que le son ajenos y corresponden atenderlos a las autoridades competentes y a otras personas.

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