Desistir de algun propósito, resulta frustrante y por lo mismo en ocasiones llegamos a pensar que: nacemos, crecemos, hacemos cosas que nos disgusta hacer, crecemos, buscamos pareja, cuidamos hijos, cuando ellos crecen se marchan y nos deprimimos, envejecemos y morimos. Tal vez por hacer siempre lo mismo suponemos que todo debe seguir igual, nos resignamos con justificaciones de que no existe manera de cambiar las cosas, con el agravante de que uno es la consecuencia y no la causa.
Muchas veces existen pequeños momentos, tal vez por segundos, una "fuerza" que se origina en nuestro yo muy profundo, que nos hace pensar que todo podria ser diferente. Un cambio en que esa "fuerza" nos podría impulsar a disponer de salud, riqueza, amistades que son parte necesaria del ser humano y que tenemos derecho a una mayor prosperidad, porque poseemos una inteligencia suficiente para disfrutar de lo que podamos hacer.
Pero nuevamente en nuestro interior, surge una voz que nos dice: olvida eso, es una utopía, es demasiado tarde y no hay salidas para conseguir tantos beneficios. Nos ganan los recuerdos de cuando pequeños, escuchábamos en repetidas ocasiones: "la vida es dura, el dinero no alcanza, vivir es sufrir, no hay soluciones y así transcurre el tiempo y caemos en la desidia de no cumplir nuestros propósitos, tal vez por esta razón, para mucha gente que hace sus proyectos de cambio para iniciar una actividad nueva, le dura poco el gusto de adquirir nuevas rutinas para su mejora y al darse cuenta que le representa un esfuerzo, continuará haciendo lo mismo que hizo el año anterior, convencido de que está predestinado a seguir siendo "lo que es".
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