viernes, 17 de febrero de 2012


ENSEÑANDO A PAPA.

Febrero 1° de 2012.



Ahora iniciamos un nuevo año y tal vez con este motivo se elabora un programa de buenos propósitos para cumplirlos durante el presente año.
Algunos que son los menos, los cumplen, otros se quedan a medias y varios en este mismo mes lo rompen, porque no se hacen la idea de realizarlos.
Es necesaria mucha fuerza de voluntad para poder cumplir lo que se ofrece en estas fechas, la alegría que se experimenta en las fiestas de diciembre, son buenos propósitos, convencidos de que debemos reaccionar por nuestros errores o fallas que hemos cometido en el curso de un año.
Esperemos que nuestros buenos deseos para 2012 los tengamos presentes todo el año y siempre con el mejor ánimo de cumplirlos, sobre todo cuando se trata para mejorar alguna de las actividades que realizamos a diario.
Yo acudo por las mañanas a un gimnasio donde se localizan todos los servicios y tiene uno la oportunidad de ejercitarse en la actividad que a uno mejor le acomode; por lo mismo, veo muchas caras nuevas, esto quiere decir que se han tenido muchas altas de gente nueva que lleva con el mejor ánimo de ejercitarse y obtener con ello buenos resultados sobre todo su desarrollo es en un ambiente agradable, donde se encuentran aparatos para hacer toda clase de ejercicios, bajo la vigilancia de instructores capacitados que conocen bien su trabajo y tratan de ayudar a las personas de reciente ingreso.
Por la experiencia de años anteriores, los buenos propósitos duran dos o tres meses, y ¿después?... empieza a decaer el ánimo, y las visitas al gimnasio se van espaciando hasta llegar el momento de abandono de las nuevas rutinas. Tal vez mi asistencia es a la apertura a las 6 de la mañana que abren puertas del gimnasio, pero lo que más llama la atención es la poca voluntad de que se dispone de mucha gente, para cumplir con interés los propósitos que se proponen para un cambio que genere una mejora en la vida de la persona.

¡Qué importante resulta ser persistente!




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